si me pongo triste pierdo tiempo. y no es que esté apurado, simplemente vivo. y la tristeza, lo sabemos, no es la mejor magia para reproducir. de los cuatro canales de TV que recibo en mi televisor portátil blanco y negro, tres están contándome cómo es que un motntón de gente cortó la única ruta de acceso al aeropuerto en medio de un conflicto sindical con aerolíneas argentinas. entonces un desfile de viajeros entregados a la hegemonía de unos y otros se dibuja al paso en un asfalto caliente por verano y por bronca. Continue reading