busco maestr@, por hernún

Date Arrow  November 29, 2005

si me pongo triste pierdo tiempo. y no es que esté apurado, simplemente vivo. y la tristeza, lo sabemos, no es la mejor magia para reproducir.
de los cuatro canales de TV que recibo en mi televisor portátil blanco y negro, tres están contándome cómo es que un motntón de gente cortó la única ruta de acceso al aeropuerto en medio de un conflicto sindical con aerolíneas argentinas. entonces un desfile de viajeros entregados a la hegemonía de unos y otros se dibuja al paso en un asfalto caliente por verano y por bronca.

¿cómo se mastica esto?¿sindicalistas egocéntricos violentando libertades ajenas?¿empresarios irradiando abuso y desempleo?¿empleo cómplice cuando se paga y enemigo cuando no?
la inequidad es estructural y a veces pagan unos y otras veces pagan otros. están los que se creen que viajar en avión se paga sólo con billetes sin interesarse nunca por la gente que sostiene ese ícono de la globalización, están los que se creen que es legítimo reenizar viajeros por asuntos de su lucha salarial, están los que prefieren que la mugre no se vea y los que le tiran la mierda al primero que se les cruza por ahí, o al más débil. lo cierto es que viajar es privilegio en un mundo así, como es un privilegio también pagar las cuentas de la vida de uno, comer todos los días, respirar sin gendarmes y dormir tranquilo (nótese que digo mundo y no país, para los europeos por ejemplo, o los europeizados, que todavía tienen tanta gente pensando que la globalización no existe, que sus empresas aquí no significan nada, que la miseria de unos no se corresponde con la riqueza de otros).
no tenemos tierra, no tenemos agua, no tenemos alimento. no tenemos posibilidad de transportarnos de un sitio a otro, no podemos comunicarnos física y espiritualmente. para todo esto hay que pagarle a alguien con un dinero que no se consigue sin meterse en el mundo de la explotación o de la nueva esclavitud que se llama empleo. ¿cómo no enojarse si te pagan poco, si la guita no te alcanza o si te echan del laburo y te dejan en la desesperación del presente prohibido y del futuro negado?¿cómo no enojarse si te obstruyen el tránsito y te niegan la partida y la llegada a pura prepotencia? pero, ¿con quién nos enojamos?¿cómo sacamos el enojo?¿a quién le estamos pegando?
y, si se me permite hilar un poco más fino, ¿para qué?
vivo en buenos aires y pago dinerales por el alimento. me siento agradecido de no haber sufrido hasta ahora los cortes de agua y de luz que en otras partes de la ciudad dejaron poblaciones enteras sin atenuante de los treinta y pico de calor. y eso porque vivo en buenos aires, y en la zona norte, y no en los tantísimos sitios de latinoamérica en los que se vive peor. y eso porque vivo en latinoamérica y no en áfrica, donde aún hay sitios con pequeños hinchados de la pura inanición colgando de balanzas como objetos de asistencia.
y entonces, cada vez que me enojo, me doy cuenta de que hay situaciones profundamente más duras que la que me toca vivir. y entonces me enojo más. y pronto me doy cuenta de que la bronca colectiva no alcanza para vencer la mezquindad, también colectiva, que nos impide enojarnos con los más hijos de puta, organizaditos como proponían bakunin, o durruti, o cualquiera de aquellos que miraron un poquito más de veras que los seudo combativos señoritos de la sindicalía. y entonces me pongo triste. y si me pongo triste, ya sabemos, pierdo vida y eso, francamente, no estoy dispuesto a entregárselo a nadie.
me hace falta una lucidez mayor, una que me alcance para metabolizar lo que alcanzo a ver con la que tengo sin morir en el intento. me hace falta una templanza casi sobrehumana. ¿encontraré acaso alguna vez la llave del baúl en el que esperan los secretos de mi sabiduría?¿daré con la rabiosa punta del ovillo alguna vez? esto se desata, lo sé. pero todavía no sé cómo.

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