Todo arrancó con un desperfecto del helicóptero, un día, en Mali. Esperando al piloto, me puse a charlar con un paisano durante todo un día. Me habló de su vida, de sus esperanzas, de sus miedos. Su unica ambición era poder alimentar sus hijos.
Habiendo interrumpido forzosamente mi trabajo para una revista, me zambullí en los problemas más elementales. Y él me miraba directo a los ojos, sin queja, sin pedido, sin resentimiento. Me había ido a fotografiar paisajes, pero me cautivaron su cara, sus palabras.
Luego, sobrevolando el planeta para realizar mi proyecto ‘La Tierra Vista del Cielo’, me preguntaba seguido lo que podría aprender de los hombres y mujeres que percibía debajo de mí. Soñaba poder escuchar sus palabras, oir lo que nos une. Porque vista desde lo alto, la tierra aparece como una extensión inmensa para compartir.
Pero apenas despues de aterrizar, los problemas comenzaban. Me encontraba confrontado a la rigidez de las administraciones de cada país, y sobre todo a la realidad de las fronteras instauradas por los hombres, símbolo de esta dificultad de vivir juntos.
Vivir juntos…
Vivimos una época increíble. Todo va a una velocidad de locos. Tengo sesenta años y cuando pienso en la manera en la que comunicaban mis padres, apenas se puede creer. Tenemos hoy a nuestra disposición herramientas de comunicación extraordinarias: podemos ver y saber todo, y la masa de información en circulación jamás fue tan grande. Todo esto es muy positivo. La ironía es que, al mismo tiempo, seguimos conociendo muy poco nuestros vecinos. Hoy, sin embargo, la única posibilidad es ir hacia el Otro. Comprenderlo.
Porque en todos los combates que se avecinan, ya sea en la pobreza o los cambios climáticos, no podremos actuar solos. El tiempo en el que podíamos permitirnos pensar solo en nosotros mismos, o en nuestras comunidades restringidas se ha acabado. De ahora en más, no podemos ignorar lo que nos une y las responsabilidades que eso presupone.
Somos más de 6 mil millones en la Tierra, y no habrá desarrollo durable si no podemos llegar a vivir juntos. Es por eso que ‘6 Mil Millones de Otros’ es tan importante para mí. Creo en ello ya que nos concierne a todos y cada uno, y porque es una incitación a actuar. Espero que luego, cada cual tenga ganas de encontrar gente, de escuchar al Otro, y de contribuir a ‘6 Mil Millones de Otros’ agregando su testimonio para expresar las ganas de vivir juntos.
http://www.6milliardsdautres.org/
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